El caso fue confirmado por funcionarios de Barranquilla Verde, quienes señalaron que el ave falleció por causa antrópica, es decir, por acciones relacionadas con la intervención humana.
Durante varias semanas, el animal se convirtió en una curiosidad para los ciudadanos, luego de ser visto caminando y descansando en diferentes barrios de Barranquilla. En varios sectores, residentes incluso la alimentaron y cuidaron mientras permanecía en la zona.
Las autoridades ambientales habían intentado capturarla para trasladarla a un entorno adecuado y seguro, con el objetivo de protegerla y devolverla a su hábitat natural, pero los intentos no tuvieron éxito.
Finalmente, tras su llegada al barrio Rebolo, se confirmó la muerte del ave, lo que ha generado tristeza y rechazo entre ciudadanos que durante semanas siguieron su recorrido por la ciudad.
El caso ha reabierto el debate sobre la protección de la fauna silvestre en zonas urbanas y la necesidad de que la comunidad respete y proteja a los animales que eventualmente llegan a la ciudad.

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